miércoles, 11 de junio de 2014

Me carga el maní confitado

El otro día me compré una bolsa de maní confitado y hace años no había cometido un error tan grande en mi vida. Por la chucha, me carga. No puedo creer que un saco e' wea se haya hecho famoso en estados unidos por vender tal producto del infierno. Que weá más dura y dulce. Lo Odio.

Luego de tirar esos 300 pesos a la basura, me dirigí al paradero donde un mendigo me increpó por estar comiendo frente a él dicha tortura de caramelo. Lo miré a sus ojos cansados y seguí masticando la terrible textura de este maní de mierda. El mendigo volvió a acometer y me dijo "Dame una moneda, quiero un completo" ni una fineza ni amabilidad. El odio se había apoderado de mí por culpa del maní culiao, así que extendí la bolsa y le dije con el tono más conchesumadre y real que pude. "No tengo monedas, pero puedo darle mi maní" (ante su ausencia de dientes).

Me miró extrañado y extendió sus manos, al caminar unos pasos miré como arrojaba a la basura la bolsa culiá. Ni a los mendigos les gusta el maní confitado por la chucha.

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