jueves, 12 de junio de 2014

Venir a ayudantía con lluvia



Hasta el pico estoy mojado. Día de mierda, mi paraguas estaba malo. Que peor que tener un paragua malo por la chucha. Tengo que levantarme a una ayudantía culiá fome. De crónica, así que esta es mi crónica. La crónica de un día de mierda, un paragua malo y yo, mojado hasta el pico.

Se me apagó el calefon en la mañana (no, no soy homosexual). Mi pene desapareció de mi anatomía y fue el augurio de un día terrible. Tuve que ponerme un boxer mojado, porque en esta época todo se seca, menos los boxers. Salí apurado y comencé a correr hacia la carga bip. Pasó un auto y me mojó entero, lo empapelé en chuchadas que nunca escuchará y que sirvieron sólo para liberar mi triste frustración.

Llegué a la micro, llena. Quedé apoyado contra un vidrio, el calor de la gente y mi aliento llenaba de vaho el sucio vitral. La gente me apretaba contra la placa y su fricción comenzaba a excitarme. Golpié contra el vidrio y Roberto Cisternas se asustó, miró hacia a mi y le devolví un guiño. Me miró con su cara de camionero y siguió conduciendo el vehículo. Sus brazos eran gruesos, como para abrazarte en un día frío. Nos vemos mañana roberto, espero volver a tomar la 303 (no, no soy homosexual)


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